Fotografía: ¿Arte, profesión o entretenimento?

Fotografía es el BUM que sentí al capturar esta imagen con mi Polaroid... O no.


Me cuesta describir qué es la Fotografía. Y tú dirás: «¿quién te ha pedido que lo hagas?». Y yo te contestaré: «Pues la verdad es que nadie».

Aunque eso no será exactamente cierto, me lo ha pedido alguien: los que asisten a mis talleres de fotografía. Me lo preguntan con la boca cerrada. Es una pregunta implícita y callada; ni ellos saben que me la están haciendo. Dicen: «Quiero aprender a hacer fotos bonitas». En esta frase no vemos los signos de interrogación por ninguna parte; y, sin embargo, para responder a ella o dar algunas pautas para hacer «fotos bonitas», antes hay que hablar de qué es y qué implica hacer fotos, de por qué quieres hacerlas y de cómo y por qué disfruta el ojo y el cerebro humano al ver ciertas imágenes. Así que, de repente, me encuentro a mí misma buscando respuestas. ¿Qué es la Fotografía? ¿La auténtica Fotografía es arte, profesión o entretenimiento? Cualquiera de las tres cosas, o varias de ellas a la vez, concluiría yo --así, para empezar por el final.


"Waddidyousay?" En 2008 preguntándole a mi compacta qué es esto que me pasa con ella.
Un día hablaremos de los autorretratos.

No me gusta la idea de definirla como un arte exclusivo solo al alcance de unos cuantos artesanos del carrete y del revelado --por más que sienta una admiración tremenda por ellos.
Ojo, tampoco diré que la Fotografía es cualquier clic aleatorio hecho con una cámara réflex, ni cualquier foto que se sube a instagram o a flickr. La Fotografía es el arte/la forma de captar un momento o un concepto con una intención estética y comunicativa evidente. Y debo decir que a veces he visto más «arte» o impacto visual en algunas fotos de aficionados que en las fotos de una exposición o de un álbum de boda profesional.

En este sentido, cabe decir que una fotografía puede:
  • nacer de distintos modos (un impulso, una necesidad o un encargo);
  • tener diferentes intenciones (comunicar, denunciar, aliviar, ganar un concurso, o no tener ninguna intención en absoluto);
  • y, en consecuencia, optar a diversas aplicaciones (aparecer en una publicación para ilustrar un hecho, ser expuesta en una cafetería, ilustrar un concepto en un artículo de un blog, ser guardada en el disco duro de los recuerdos).

Visto así, yo aprecio tanto el valor estético/comunicativo de una fotografía que ha costado 8 horas de gestar como en el de la que nace del instinto del que captura fascinado una escena efímera en la calle, por ejemplo. No creo, pues, en que el valor de una fotografía esté determinado por el medio en que se distribuye o por el aparato que la crea. Estoy muy a favor de su democratización y de que las personas puedan cultivar y disfrutar esta actividad como entretenimiento, como arte y/o como profesión sin sentir que son intrusos en un territorio que no les pertenece.


En este sentido, Susan Sontag en Sobre la fotografía también tiene bastante que decir:

«La ulterior industrialización de la tecnología de la cámara solo cumplió con una promesa inherente a la fotografía desde su mismo origen: democratizar todas las experiencias traduciéndolas a imágenes.

Aquella época en que hacer fotografías requería de un artefacto incómodo y caro --el juguete de los ingeniosos, los ricos y los obesos-- parece, en efecto, muy remota de la era de las elegantes cámaras de bolsillo que induce a todos a hacer fotos. Las primeras cámaras, fabricadas en Francia e Inglaterra a principios de la década de 1840, solo podían ser manejadas por inventores y entusiastas. Como entonces no había fotógrafos profesionales, tampoco podía haber aficionados y la fotografía no tenía un uso social claro; era una actividad gratuita, es decir, artística, si bien con pocas pretensiones de serlo. Solo con la industrialización, la fotografía alcanzó la plenitud del arte. Así como la industrialización confirió utilidad social a las operaciones del fotógrafo, la reacción contra esos usos reforzó la inseguridad de la fotografía en cuanto arte.

Recientemente, la fotografía se ha transformado en una diversión casi tan cultivada como el sexo y el baile, lo cual significa que la fotografía, como toda forma artística de masas, no es cultivada como tal por la mayoría. Es sobre todo un rito social, una protección contra la ansiedad y un instrumento de poder.»

¡Seguimos! Clic.


6 comentarios:

Patricia dijo...

Me ha encantando leerte, Marta.

Voy a curiosear un poco el libro de Susan, a ver si puedo.

Yo opino del mismo modo que tú: la fotografía es expresión, a veces en forma de protesta, otras con otra intención, pero en cualquier caso, por eso mismo, no siempre las fotografías de los supuestos profesionales son las que más impactan, apasionan o brillan.

Porque las fotografías tienen alma o algo parecido, estoy segura. Son una manera de liberarse, expresar sentimientos o enmarcar una percepción de lo que creemos que, contado sin nuestros ojos, no tendría el mismo significado. Los fotógrafos, bien sean aficionados o profesionales, buscan retratar y congelar momentos, guardarlos para la eternidad de alguna manera, por miedo a que se escapen si no se capturan. La nostalgia es un denominador común en la fotografía.


Abrazos,

Patricia (@bluishwind)

Marta Ortells dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Marta Ortells dijo...

Hola, Patricia. Muchas gracias por tu comentario. Estamos en la misma línea.

A mí me alegra mucho ver cómo hay profesionales y artistas que no temen esta democratización sino que se dejan contagiar por ella. La esencia de la fotografía, como tú dices, es la emoción y la nostalgia y estos son motores que todas las personas tenemos.

¡Besos!

Rake Raven dijo...

Muy interesante.
La fotografía es mi hobbie y mayor pasión y obsesión. Me encanta. Me encanta la fotografía artística, la social, la callejera, paisajistica, etc.
No sé adonde quiero llegar yo con ella, o si quiero llegar a algun lado con ella, sólo sé que al ser "algo de todos" creo que ha perdido valor. Quizás me equivoco. Pero mucha gente me dice que el fotoperiodismo está muriendo por culpa de que velocidad de las actuales tecnologías...

No sé, solo espero que la gente no confunda arte con entretenimiento! (aunque eso ya ocurrió, por ejemplo, con el cine)

marta dijo...

No sé qué es la fotografía para mi, me salen, las veo.. hago muchas fotos, muchas más de lo que la gente puede imaginar.. y ahí se quedan en el disco duro, luego en la selección alguna salvo, claro ;).

Creo que una foto es una foto cuando llama la atención, cuando te provoca algún sentimiento, sea una foto de un momento efímero, de algo buscado...

¿Qué más da que ahora todos tengamos acceso a un cámara? con eso la fotografía sale ganando.

Lo que busco en otros fotografos es pasión por la imagen no por los aparatos y eso, se nota rápidamente.

(no tengo mucho tiempo y tampoco tengo muy claro qué es la fotografía para mi... ya pensaré más)

un beso!

PD: Y el post, genial, estoy de acuerdo con lo que dices :)

Marta Ortells dijo...

Yo creo que puede surgir arte del entretenimiento y que el arte no tiene la única función de entretener, pero puede tenerla.

Y a pesar de que da respeto hablar de Fotografía y Arte (como apuntan algunos colegas en Facebook), creo que está bien reflexionar sobre cómo enfocamos nuestra actividad y por qué. Así que muchas gracias por hacerlo aquí, Rake y Marta. :))))